NOSOTROS


Introducción 



 Actualmente se tiene un fuerte problema alrededor de la calidad de la educación, constantemente escuchamos a los profesores quejarse que cada vez los estudiantes llegan menos preparados de los colegios a enfrentarse a un pesado ambiente universitario, tal vez sea consecuencia de lo laxas que el Estado ha vuelto las normas para promover o no a un estudiante, donde no pueden perder más del 10% de estudiantes de un colegio, y posiblemente ésta sea una de las razones por las cuales a nivel universitario, por lo menos algunos profesores han tratado de reducir la rigurosidad en la enseñanza, al ver que los estudiantes no están dando la talla. ¿Quién es el culpable: las instituciones, el Estado, los profesores, el sistema, o los estudiantes? Puede ser una suma de todo un poco, pero de lo que si estamos seguras, es que somos nosotros como estudiantes quienes decidimos aprovechar la laxitud del sistema o continuar con un proceso sano de aprendizaje sin necesidad de tener una autoridad presionándonos para ello. Por esto es necesario hacer una evaluación de nuestra actitud frente a nuestra formación profesional y vida laboral, ya que de la primera se derivarán resultados y consecuencias para la segunda, entendiendo que dichas consecuencias no son sólo para nosotros, para nuestras vidas, sino para toda una sociedad y para nuestra propia disciplina, debido a que cada promoción de profesionales tendrá la tarea de mantener su profesión en el tiempo, y esto únicamente podrá hacerse en la medida en que dicha profesión rinda beneficios a toda la sociedad en conjunto.

 Este artículo no pretende hacer un estudio riguroso del comportamiento del estudiante de contaduría pública, trata más bien de hacer una reflexión muy personal de las experiencias vividas en lo recorrido de nuestras carreras, alrededor de 3 años y medio y 4 años de permanencia en la universidad, donde diariamente hemos estado inmersas en este debate de cómo mejorar la calidad de la educación, y también nos hemos enfrentado a nuestra propia posición, ya que definitivamente en determinados momentos nos comportamos también como aquellos estudiantes que hacen las cosas por hacerlas, porque hay que hacerlas y ya, no entendemos para que nos van a servir, pero en la medida en que hemos ido avanzando en nuestra formación hemos podido encontrar que tarde o temprano usaremos uno u otro conocimiento adquirido anteriormente, y que hay cosas que es interesante saberlas aunque sea sólo por cultura general, es decir, el conocimiento no se puede menospreciar y está en constante cambio y evolución, pero para poder hacer una verdadera aprehensión de él, no basta con conocer el resultado final de todo un proceso histórico donde se forman dichos conocimientos, sino que es necesario conocer dicha historia. Para ello se hizo una investigación documental donde se leyeron básicamente artículos de revista, Adversia Universidad de Antioquia-N°8 Medellín, enero-junio de 2011 12 para identificar la posición de diferentes autores al respecto, donde encontramos que por lo regular el problema de la calidad de la educación ha sido enfocada en las instituciones y los profesores, y unos pocos autores en algunos comentarios plantean la necesidad de enfocar dicho proceso educativo en el estudiante, claro está, sin menospreciar el aporte de universidades y profesores, sólo que consideramos que por más cosas positivas que estos quieran hacer no tendrán efecto si el estudiante como actor principal no se concientiza de su papel en los procesos de mejora continua de la educación contable. Partiendo de nuestra idea personal y de las posiciones de los diferentes autores que fue posible consultar en el poco tiempo de la elaboración de dicho artículo, primero se trató de evidenciar las razones que nos motivaron a escribirlo, razones que salen de nuestra propia experiencia, luego quisimos dar una mirada al enfoque más inmediato que se le ha dado al problema, analizando el trabajo de instituciones y maestros referido en los diferentes artículos consultados, para terminar dando el enfoque deseado, es decir, enfocar el problema de la calidad de la educación contable en el estudiante de contaduría pública, como protagonista de dicho proceso de aprendizaje, responsable de mostrar sus necesidades de aprendizaje y lineamientos como individuos ávidos de conocimiento. Consideramos importante hacer dicha reflexión en el sentido de que la simple actitud tanto del estudiante como del profesional contable puede causar grandes evoluciones o retrocesos en la profesión y en la sociedad, esta actitud pasiva no ha dado muy buenos resultados hasta ahora, y basta con mirar la poca capacidad de agremiación que tenemos para defender lo nuestro, lo que tantos pensadores han construido con tanto ahínco a través de la historia, y es por ello que otras tantas profesiones ven la oportunidad de “metérsenos al rancho”, porque son muy pocos los que defienden la profesión. La realidad nos alienta a reconsiderar nuestro actuar en el campo contable Los contadores hemos estado en la mira de muchas personas que tienen percepciones, muchas veces, equívocas sobre nuestro actuar, y que sólo por algunas experiencias generalizan y nos estigmatizan de mala manera; pero esta forma de percibirnos es distante a la realidad de quienes estamos más cerca de la profesión, aunque, al igual que otros, reconocemos y aceptamos con vehemencia el atraso de la disciplina contable, atraso no sólo de parte de la planta docente de muchas instituciones, sino también, causado algunas veces por la pasividad de parte de los estudiantes, y es preciso aclarar que no siempre se debe a una educación deficiente que nos hace débiles sino a la falta de compromiso y deseos de superación de muchos de los estudiantes. 

De una u otra forma el rezago es evidente en comparación con otras áreas afines, y que por esta misma situación, son ellos los que toman un papel más protagonista que el nuestro, sin importarles que somos nosotros los indicados para ejercer ciertas funciones, se están apoderando de muchas de nuestras labores y aun así continuamos siendo pasivos, esperamos con los brazos cruzados y esto no nos permite cambiar dicha realidad y nos hace cada vez menos competentes en el mercado, lugar donde es imperante, hablando en un sentido figurado, actuar como tiburones, puesto que de lo contrario será el enemigo quien nos devore. En ocasiones los docentes adoptan una forma de ver el fenómeno contable de manera Adversia Universidad de Antioquia-N°8 Medellín, enero-junio de 2011 13 reduccionista puesto que lo centran básicamente en la práctica profesional, imponiendo al estudiante a forjar equívocamente su saber, mostrando a la universidad como productora de agentes para el manejo inmediato del elemento contable, y es que los modelos educacionales actuales se centran demasiado en el contenido a expensas del desarrollo de habilidades por lo que no está formando personas, debilitando así la fundamentación teórica del educando puesto que no se ha centrado en satisfacer las expectativas siempre cambiantes, y adicional a esto el estudiante no se está mostrando como protagonista de su propio aprendizaje sino como un depósito de conocimientos. En cuanto a la pedagogía el modelo basado en reglas, memorización, contenidos para la prueba y preparación para el examen de certificación es ineficiente, pero más importante aún, no prepara a los estudiantes para el mundo ambiguo que encontrarán después del grado. Además, el considera que todo ya está hecho, limita la mente de los profesionales del área contable y los convierte en seres pasivos que posteriormente se dejan relegar por otras profesiones o áreas afines con las que guardan una cierta relación, pero que muchas veces son éstas últimas las que desarrollan los nuevos campos del conocimiento, dejando entrever que es el contable quien no busca trascender y muchas veces sólo se limita al conocimiento impartido en las aulas de clase, conocimiento que se esfuma rápidamente después de presentar las pruebas con las que se “mide” dicho aprendizaje y que son estas las que constituyen las bases del saber que posteriormente será llevado a la práctica, y es allí, en el mercado laboral, donde el profesional percibe la necesidad de continuar desarrollando diversas capacidades que lo hagan más competente y le permitan sobresalir y distinguirse dentro de un grupo de expertos que persiguen los mismos intereses, siendo importante reconocer que para crecer profesionalmente y alcanzar altos niveles de competencia debemos adaptarnos a los cambios, puesto que si estamos preparados y los aceptamos ampliaremos nuestro espectro de conocimientos, mejoraremos habilidades y desarrollaremos las capacidades necesarias para ser competentes. Es imperante ligar la categoría multidisciplinar al ejercicio profesional ya que se trata de cambiar, ajustar ciertas actitudes y comportamientos de la sociedad a las nuevas necesidades, a las nuevas posibilidades, pero frecuentemente se ha hecho evidente que el estudiante de contaduría se ha preocupado y concentrado más en prepararse a cabalidad en la parte operativa, que en hacer bien las cosas, ser efectivo y correcto en los cálculos requeridos para la presentación de la información, mientras que el computador las puede hacer en pocos segundos, y al ser esta formación tan centrada en lo netamente operacional, la cual es una de las razones para que la contabilidad se vea reducida simplemente a las aplicaciones, se desatienden otras áreas o campos del saber de los cuales puede sacar provecho para desarrollar competencias que lo lleven a ser proactivo, y no reactivo, descuidando el desarrollo de otras habilidades que son precisamente las que lo disponen para ejercer un papel multidisciplinario en el mundo laboral y son la base fundamental para la construcción de su futura práctica profesional, puesto que en medio de este mundo que se está transformando, que cambia día a día, se requiere la participación de líderes que afronten y guíen las organizaciones en esta realidad tan exigente. En línea con lo que menciona Rojas: Son muy pocos los estudiantes que llegan a estudiar Contaduría Pública con la ilusión de profesar hasta la muerte el oficio contable. Las razones para aproximarse a este saber están Adversia Universidad de Antioquia-N°8 Medellín, enero-junio de 2011 14 enmarcadas por la necesidad de cursar un estudio universitario que les permita salir de la precariedad económica en la que se encuentran. En este sentido, se puede decir que muchos de quienes estudian y han estudiado contabilidad llegan a la universidad cargados de intereses meramente económicos por aprender a contabilizar y por participar del mundo empresarial. Simplemente iniciaron sus estudios con el deseo de lograr una cualificación personal en un saber que en principio desconocen, pero del cual, suponen, permite en poco tiempo lograr una especialización que los inserta en el mercado laboral (Rojas, 2008). Y es que al transcurrir nuestra profesión, las experiencias vividas nos han demostrado la escases de competencias que tenemos, puesto que por lo general somos conformistas, simplistas y es lo que trae como consecuencia la negación del progreso en la profesión, no despertamos inquietudes que nos permitan crecer, no dudamos de lo que nos dicen y por lo tanto no indagamos y no conocemos, no estamos creciendo intelectualmente por lo que estamos perdiendo oportunidades para llevar nuestra disciplina más allá, pues creemos que algunas cosas no evolucionan y estamos a la espera de que todo continúe como está, queremos que todo sea está, que mientras el mundo evoluciona, y con él las especies, nosotros continuemos como estamos, pero ¿por qué le tememos al cambio?, o ¿será simplemente que sólo queremos salir a ejercer nuestra profesión lo más pronto posible?, ya que muchas veces sólo nos centramos en lo netamente académico y lo único que se pretende es buscar mejores oportunidades económicas, siendo marcado el afán de empezar a producir para obtener remuneración como provecho particular, prioridades que no nos dejan ver más allá y es lo que limita el aporte al desarrollo de la disciplina contable que contribuya a la construcción de nuevos saberes que acrecienten y enriquezcan la disciplina, y es debido a esto que la comunidad contable se preocupa por encontrar mejores aprovechamientos para el conocimiento disciplinar, donde prima la visión que de sí tiene el profesional contable en el mundo. Para muchos se ha hecho evidente la falta de oportunidades en materia académica y que al mismo tiempo se ven revertidas también en pocas oportunidades a nivel laboral, como ejemplo, se puede destacar que en la facultad de ciencias económicas los programas de administración de empresas y economía cuentan con una serie de acuerdos que les permiten cursar materias en otras universidades del país, teniendo la posibilidad de hacer varios semestres en otra institución, lo que les puede aportar un conocimiento mucho más amplio, en cambio, el programa de contaduría sólo cuenta con un pequeño acuerdo para cursar sólo algunas de las materias incluidas en el pensum y además esto únicamente es posible hacerlo a nivel municipal; así mismo, en nuestro programa no contamos con becas para estudios a nivel internacional, como si sucede con administración de empresas y economía, que cuentan con acuerdos para cursar semestres o hacer estudios de maestría o doctorado en países europeos. Todo esto puede ser una motivación para querer buscar más posibilidades de crecimiento académico, puesto que dicha situación debe hacer que los estudiantes recapaciten y busquen alternativas para capacitarse desarrollando competencias que les permita llegar más lejos, y que aunque las opciones para nuestra profesión son pocas, con una adecuada gestión, y después de eliminar ciertos temores, nos permitirán cambiar la historia para no permitir que otras profesiones, que ahora tienen más oportunidades, terminen apoderándose de los espacios que nos corresponden y por los cuales debemos luchar y que de lograr recuperarlos, nos permitirán desarrollar habilidades que nos hagan profesionales idóneos para competir en el mundo laboral. 

Adversia Universidad de Antioquia-N°8 Medellín, enero-junio de 2011 15 Centralización del problema en instituciones educativas y profesores La educación impartida en las diferentes universidades, como la forma de enseñar y educar, influyen radicalmente en la preparación y formación del estudiante, la investigación y la educación van ligadas a una buena formación del profesional, pero la universidad ha tenido dos falencias: una es que hay una gran ausencia de investigación, al existir esta ausencia incurre a una gran falla en la educación que es la de dejar de producir conocimiento contable, nos quedamos rezagados en el pasado, en teorías ya obsoletas y en gran desventaja con los otros países que llevan la delantera en este campo, además se dificulta la comprensión y adaptación de las nuevas tendencias y corrientes que surgen de esta disciplina, el mundo se transforma y cambia constantemente, todos estos cambios exigen niveles de adaptación y comprensión cada vez más altos, y si no se está preparado se es absorbido. La formación contable en la universidad ha venido sufriendo ciertas amenazas en cuanto a la investigación, como mencionamos anteriormente, ya que hay quienes consideran que ya todo está dicho, que hay suficiente material bibliográfico, que existen demasiados autores que escriben sobre lo mismo, pero en realidad esto no es cierto, la investigación y el conocimiento siempre están en constante crecimiento y cambio, la universidad debe buscar ese foco, para incitar a los estudiantes y a su cuerpo de docentes a una formación investigativa y más integral, para que seamos profesionales con capacidades y habilidades suficientes para ir acabando un poco con esta sed investigativa que la universidad tiene y que por consiguiente nos pone en desventaja con profesionales de otros países, por ello se requiere una mejor preparación para abrir caminos en pro del conocimiento universal, de la consciencia social, el procesamiento de ideas, de la construcción de pensamientos críticos y analíticos que sirvan para resolver problemáticas sociales, de la construcción de diferentes escenarios donde el estudiante de contaduría desarrolle habilidades y competencias, de esto es responsable la universidad, de no ser así no debería ser llamada universidad. La otra falencia que ha presentado la universidad es la manera, o más bien la metodología, que se ha venido implementado en la educación, el educador debe ser un aproximador y transmisor del conocimiento, no puede tener una posición frontal al momento de educar, debe traspasar esos límites de repetición en los que muchos profesores incurren, deben dinamizar sus metodologías de instrucción para una mejor formación de los estudiantes, hay que romper esos esquemas tan marcados durante tanto tiempo en la historia de la educación, ya que en algunos casos se vuelve algo cíclico, es decir, hay proyectos de aula en los que semestre tras semestre se utilizan las mismas herramientas metodológicas, inclusive ni se percatan de cambiar el año en el que realizaron la presentación en power point, por ejemplo hay diapositivas que tienen fechas de hace cinco años atrás, los parciales son los mismos durante varios semestres, con esto lo que queremos plantear es que este tipo de situaciones que hemos vivenciado en nuestras aulas de clase y como estudiantes, nos desmotivan y no hay un gusto por explorar más allá, ya sea por falta de tiempo y otras cargas diferentes a las académicas o simplemente porque ya sabemos cómo va a ser evaluado el curso, ya tendríamos todo listo para obtener una buena nota y pasar el proyecto de aula, aparentemente esto es bueno, pues apruebas el proyecto de aula y avanzas en la carrera. Partiendo de lo anterior se nos han generado los siguientes interrogantes, ¿qué aprendiste?, ¿cómo aprendiste? ¿qué vas aportar o que cambios vas a generar en el ejercicio de la profesión? Adversia Universidad de Antioquia-N°8 Medellín, enero-junio de 2011 16 realmente qué podemos decir, que fue un aprendizaje somero y mediocre, no generamos conocimientos, nos conformamos con pasar y ya, no queda un aprendizaje real y profundo que cree o al menos que innove teorías, supuestos y temáticas, algo que podamos transmitir a nuestros sucesores, tener algo que compartir con la comunidad educativa y con la transformación de la sociedad, una sociedad que requiere de profesionales audaces y con grandes capacidades competitivas, al contrario nos inclinamos por el facilismo; con esto no queremos decir que el culpable es el docente, puesto que cada uno es libre de tomar la mejor alternativa posible y que considere más viable para su preparación académica, pero el docente, por lo menos, debe generar y despertar en nosotros un interés hacia la búsqueda del conocimiento, debe atraer nuestra atención y prender esa chispa investigativa de buscar más y más; y no de someternos a una clase totalmente plana, con todo puesto en bandeja de plata, sin exigirnos nuevos compromisos con la educación y sin retos para crear nuevos conocimientos. “Debido a falta de incentivos, salarios competitivos y recursos para la docencia, las universidades no pueden contar con verdaderos maestros para la enseñanza contable; tienen que utilizar profesores ocupados en múltiples quehaceres, sin dedicación a las actividades intelectuales y de investigación. Adicionalmente poco se estimulan las escuelas de docentes que promuevan la renovación profesoral” (Cardona, 1994, p 144). Con lo citado previamente se da entrada al cuestionamiento de la eficiencia de los docentes universitarios y su papel frente a la educación, ya que sólo se convierten en repetidores de una información donde los estudiantes la reciben como unos sujetos pasivos, no se genera un ambiente de debate ni de polémica, no se ve ningún tipo de interés de amenizar la información, esto a veces se presenta así porque como estudiantes logramos percibir cuándo un profesor llega a un aula de clase sin preparar un tema, ya sea por diversos factores: compromisos laborales, contratiempos personales o simplemente el no tener tiempo para una previa y adecuada preparación, esto hace que perdamos interés y estimulo hacia el saber, porque están cometiendo una falta grave de respeto con nosotros, ya que al ver al frente nuestro a esa persona encargada de guiarnos, de prepararnos e incentivarnos en un proceso formativo, lo observamos es improvisando o impartiendo una clase con muy poco fundamento, nos preguntamos ¿dónde queda el respeto hacia nosotros? no se percatan que con su labor influyen relevantemente en la construcción de nuestro futuro como profesionales y al mismo tiempo en las repercusiones que se tendrán en la sociedad. Por consiguiente las universidades y los profesores deben tener siempre muy claro que el objetivo primordial de la educación, no es la transmisión de la información, sino que los estudiantes aprendan a aprender, que posean habilidades que los conviertan en seres participativos, innovadores y solucionadores de conflictos. “En lo que concierne a la preparación para el trabajo y para la vida activa, la educación debe tener por finalidad no solo formar a los jóvenes para el ejercicio de un oficio determinado, sino, sobre todo, ponerles en situación de adaptarse a tareas diferentes y perfeccionarse sin cesar, a medida que evolucionan las formas de producción y las condiciones de trabajo: debe tenderse así a optimizar la movilidad y a facilitar la reconversión profesional” (Cardona, 1994, p 146), es esto lo que como estudiantes queremos recibir, necesitamos una gran riqueza mental para el conocimiento y campo de acción laboral. Adversia Universidad de Antioquia-N°8 Medellín, enero-junio de 2011 17 Pero realmente queda la cuestión incesante ¿el problema son las universidades, los profesores o el problema es de nosotros los estudiantes? La raíz del problema, lo que principalmente nos debe ocupar “Desde la aparición de la Universidad hay una cosa cierta, su existencia no garantiza la actitud de su egresado, pero si se propone mostrarle a sus estudiantes caminos inalienables para la dignificación tanto de la vida personal como la vida comunal”. (Rojas, 2008, p. 272) No se puede responsabilizar a la universidad, y más precisamente a la educación impartida en esta, de la crisis que acaece la educación contable, puesto que aunque tiene ciertos vacios y se ha quedado relegada por la falta de creación de nuevos conocimientos, los estudiantes y egresados también contribuyen a esta situación, ya que no buscan desarrollar las competencias que el mercado requiere acorde con las necesidades del medio. El compromiso del estudiante, quien posteriormente se convertirá en egresado, es fundamental para menguar esta problemática, puesto que el desarrollo de diferentes competencias le permitirá afrontar las diferentes circunstancias que se presentan en el entorno relacionadas con las necesidades del mercado, el estudiante está llamado a desarrollarlas por medio de diferentes alternativas que enriquezcan su perfil profesional y lo hagan competente ante los demás profesionales, no únicamente del área contable, sino de la sociedad en su conjunto.

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